Rever la startup que busca salvar a la moda online de las devoluciones

El mensaje de comprar solo lo necesario, más extendido que nunca por la consciencia sobre la importancia de proteger el planeta, y un paisaje repleto de una infinidad de operadores en el sector han ido moldeando una escarpada hoja de ruta para la moda, y muy especialmente para unas plataformas online que ya de por sí se enfrentan a un enorme desafío a nivel de costes.

Prueba de ello son las horas bajas que atraviesan las principales plataformas europeas, como Zalando, Asos y Boohoo: solo en 2023 perdieron 5,5 millones de usuarios. Lejos queda ese brillo comercial que las encumbró, cuando las facilidades en sus entregas y devoluciones eran una constante.

Hoy los tiempos son otros y el diagnóstico, también: los clientes realizan compras cada vez de menor valor y más pequeñas en número, pero con las mismas condiciones que si fueran compras grandes.

El resultado es evidente: unos costes logísticos disparados.

La varita mágica no existe, pero el intento es obligado y pasa por restringir la publicidad promocional para estos usuarios poco rentables y establecer un pedido mínimo por envío. Pero, sobre todo, por una clave común para todo el sector: pagar por las devoluciones.

Cualquier medida para recuperar la rentabilidad que tanto brilló hace unos años.

Así, era de esperar que aflorasen soluciones como la de Rever, una startup catalana que pretende desterrar el mayor dolor de cabeza del comercio online: reducir los costes logísticos a nivel nacional e internacional.

La empresa, nacida en 2022, ya ha reducido hasta un 45% de las devoluciones en el sector de la moda, según revela la compañía a Business Insider España. Prueba del problema —y de la necesidad de ponerle remedio— es que su cartera de clientes se eleva a los 200 y avanzan con paso firme en su misión logística que, insisten, tan solo acaba de empezar.

Un terreno complejo con realidades económicas muy dispares

El terreno del que parte Rever no es fácil. Desde hace meses, la moda se mueve en una tormenta perfecta de inflación, el avance de unos operadores feroces y un consumo cada vez más ralentizado.

Diciembre, mes por excelencia de las compras, no ha cumplido con las expectativas. «La campaña de Navidad no ha sido como esperábamos», confiesa Eduardo Zamacola, presidente de la gran patronal del sector, Acotex (Asociación Nacional del Comercio Textil, Complementos y Piel).

El último mes del año las ventas se han incrementado tan solo un 0,9%, un crecimiento prácticamente plano, de acuerdo al barómetro de la patronal. «Venimos notando desde hace meses que el consumo textil se está ralentizando, que el cliente tiene menos renta disponible y la ropa no es una de las prioridades de consumo», sostienen.

Las cruciales rebajas de enero no traen mejores noticias. Según datos de Kantar, el consumo en prendas rebajadas ha caído desde 2020 en más de 15 puntos porcentuales, hasta representar el 31% actual. Una evolución provocada, insisten, por la pérdida continua de compradores: 1,8 millones de personas dejaron de acudir a este marco comercial.

Aunque en la moda, como en casi cualquier sector, nunca llueve por igual. Kantar no pasa por alto la aparición de retailers low cost —como Shein, Temu o Pepco— que han cubierto de forma incontestable el espacio de los precios reducidos.

La coyuntura tan dispar entre las plataformas se evidencia en que el brillo actual de operadores como Shein y Temu convive con la caída sistemática de otras plataformas. Así que no es de extrañar que la cuota de internet en enero haya bajado en más de medio millón de clientes en solo un año.

En este desigual escenario, Zalando asume pérdidas trimestrales de 8,2 millones de euros y Asos hace lo propio con una caída de las ventas anuales del 11%. No es mejor la posición de Boohoo, que ha visto contraer su cifra de negocio semestral en un 17% con bajadas, incluso, en Reino Unido, su propia casa.

Rever o cómo acabar con el pozo negro de las devoluciones

Los costes logísticos son un problema y ningún operador se esconde. Asos cifra esta contrariedad en un agujero negro anual de 100 millones de libras. “Tienen una frecuencia de compra muy alta, pero lo hacen de una manera que no es rentable para nosotros”, reconocía recientemente su director de clientes, Dan Elton.

Y de todos los escollos que encara el e-commerce, el nombre propio son las devoluciones. En España, según Deloitte, el porcentaje de los retornos se elevan al 30% del total de las compras. 

Ante un problema tan obvio como estructural, aparece Rever, que ya trabaja en este reto logístico con marcas como Misako, Maison Hotel y Twojoeys y Carrer.

La empresa catalana tiene un campo claro de acción:reducir los costes logísticos, agilizar la recolección de productos y acelerar los tiempos de tránsito del inventario para una reventa más rápida.

La compañía busca ir más allá. Además de personalizar un portal de devoluciones, ofrece varias opciones de compensación como son los cambios o códigos promocionales, lo que ayuda al e-commerce a retener más dinero y fidelizar a los clientes. El cliente, por su parte, puede devolver su compra en dos sencillos clics y recibir el reembolso en la plataforma.

Peso a lo embrionario del proyecto gestado por Oriol Hernàndez i Fajula y Màrius Montmany, su presencia es incontestable: cuenta con un equipo de 40 personas, con operaciones en 60 países y acaban de abrir mercado en Italia y Francia.

Toda una carta de presentación que la convirtió, con tan solo 4 meses de vida, en la única startup española en entrar en el reconocido programa de Y Combinator, la aceleradora más prestigiosa de Silicon Valley. También ha incorporado como inversores al fondo de scouting de Sequoia y Mundi Ventures, que se unen a GFC y Óscar Pierre (CEO y cofundador de Glovo).

Como resultado, la compañía ha cerrado dos rondas, una primera, de un millón de euros y otra de 7,5 millones que, insisten, le acercan a su misión: ser el salvavidas definitivo del comercio electrónico.

Marta Godoy

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